En las relaciones no hay sincronización perfecta. Tú tomas un espresso, ella un matcha latte. A ti te gustan las películas de Tarantino, y a ella los dramas de tres horas donde el protagonista mira por la ventana y se siente triste.
En las relaciones no hay sincronización perfecta. Tú tomas un espresso, ella un matcha latte. A ti te gustan las películas de Tarantino, y a ella los dramas de tres horas donde el protagonista mira por la ventana y se siente triste. Las diferencias son inevitables, pero la pregunta es: ¿serán la causa de tus peleas o harán que tu relación sea más fuerte?
Acepta el hecho de que tu novia no es tu clon. Las diferencias en los caracteres, hábitos y puntos de vista no te convierten en enemigos. Al contrario, pueden ser una fuente de crecimiento mutuo. Quizás comenzaste a salir con ella precisamente porque sus peculiaridades te atraían. Entonces, ¿por qué luchar contra ellas ahora?
A menudo, los conflictos no surgen por las diferencias, sino porque las personas no se escuchan entre sí. Cuando ella te cuente algo que es importante para ella, no la interrumpas ni esperes tu turno para hablar. Intenta entender su punto de vista: esto no significa que debas estar de acuerdo con ella, pero te ayudará a evitar discusiones innecesarias.
Si sus puntos de vista sobre la vida coinciden en aspectos clave, esto es una base sólida. Tal vez tengan pasatiempos diferentes, pero si comparten metas y principios comunes, la relación será fuerte. Encuentra lo que los une y aférrate a eso.
Una relación no significa que debas adaptarte completamente el uno al otro. Si necesitas tiempo para ti, está bien. Si ella quiere pasar la noche con sus amigas en lugar de contigo, también está bien. Los límites son importantes y deben ser respetados. Si uno de ustedes constantemente los cruza, deberían reflexionar sobre si la relación es realmente cómoda.
Intenta entender por qué ella piensa y actúa de una determinada manera. Esto no significa que debas cambiar tu punto de vista, pero al menos intenta ver la situación desde su perspectiva. La empatía ayuda a evitar peleas innecesarias y te convierte en un compañero más maduro.
Ignorar las diferencias o intentar "tragar" el descontento no es la mejor opción. Hablen sobre lo que les molesta, pero háganlo de manera tranquila y constructiva. Usa declaraciones en primera persona, como: "Me siento incómodo cuando...", esto ayudará a evitar acusaciones y brindará la oportunidad de tener un diálogo productivo.
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