Todos hemos escuchado la leyenda: delgado = saludable, y unos kilos de más son un boleto directo a un ataque al corazón. Es hora de romper este mito. En realidad, los extremos son igual de dañinos, y a veces la delgadez puede ser incluso más peligrosa que el sobrepeso.
Cuando estar “más lleno” está bien
Un estudio reciente realizado por científicos daneses ha cambiado las ideas comunes sobre el “cuerpo perfecto”. Durante cinco años, los expertos siguieron la salud de más de 85.000 personas. ¿Qué descubrieron? Los hombres con un ligero exceso de peso o incluso en la primera fase de obesidad viven tanto como los “atletas perfectos” con un IMC normal. Además, las personas demasiado delgadas tenían un riesgo de mortalidad mucho mayor.
El índice de masa corporal (IMC) se calcula fácilmente: peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la altura en metros. Por ejemplo, una persona de 1,75 m de altura y 85 kg de peso tendrá un IMC de 27,75. ¿Todavía suena preocupante? No se preocupe: los números no siempre cuentan toda la historia.
Por qué la delgadez puede ser peligrosa
Un cuerpo excesivamente delgado no siempre es un signo de fuerza o disciplina. A veces, el cuerpo simplemente no puede soportar la carga o envía señales de problemas, desde desequilibrios hormonales hasta enfermedades graves como el cáncer.
Pero el problema no es solo la enfermedad: la delgadez extrema a menudo viene acompañada de déficit muscular, sistema inmunológico debilitado y alteraciones hormonales. Esto es especialmente importante en los hombres: la testosterona prefiere un cuerpo en forma, no uno que parezca un adolescente en crecimiento.
Cómo saber si el sobrepeso no es peligroso
Si su IMC está entre 25 y 30, está “moderadamente pasado de peso”. Los científicos llaman a este fenómeno “obeso metabólicamente sano”. Lo más importante es el estilo de vida: ¿se mueve lo suficiente, se alimenta correctamente, no fuma y duerme bien? Entonces su cuerpo probablemente esté en equilibrio.
Un IMC de 30 a 35 indica la primera fase de la obesidad. Aquí ya es importante escucharse a sí mismo y consultar al médico para no sobrecargar el corazón, los riñones y las articulaciones.
Cuando la situación se vuelve seria
Un IMC superior a 35 es una señal SOS del cuerpo. El riesgo de problemas cardiovasculares aumenta, así como la carga sobre las articulaciones y órganos. La obesidad de segundo y tercer grado ya representa un peligro serio.
Conclusión: los extremos matan
Delgadez o sobrepeso: los extremos son igualmente peligrosos. El escenario óptimo para un hombre es mantener una forma moderada y un estilo de vida saludable. Sin dietas extremas, pizzas nocturnas ni el miedo constante a subirse a la balanza. Mantenga el equilibrio, muévase, coma de manera inteligente y ame el cuerpo que tiene.
Y recuerde: un hombre saludable no es solo un número en la balanza, sino un cuerpo fuerte, energía y confianza en sí mismo.

