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Por qué el vodka «golpea», la cerveza relaja y el vino convierte la noche en algo completamente distinto: qué ocurre realmente en el organismo

Hay una pregunta que despierta tanta curiosidad entre los hombres como el fútbol o los coches: ¿por qué dos copas de vino producen una sensación, una cerveza otra completamente diferente y unas cuantas copas de vodka pueden cambiar por completo el rumbo de la noche?

Hay una pregunta que despierta tanta curiosidad entre los hombres como el fútbol o los coches: ¿por qué dos copas de vino producen una sensación, una cerveza otra completamente diferente y unas cuantas copas de vodka pueden cambiar por completo el rumbo de la noche?

A primera vista la respuesta parece sencilla: todas las bebidas alcohólicas contienen la misma sustancia activa, el etanol. Sin embargo, las sensaciones realmente cambian según la bebida. Y no se debe a la «personalidad» del whisky ni a la magia de una marca, sino a la fisiología, a la velocidad con la que el alcohol entra en la sangre e incluso a lo que hay en tu plato.

El mismo alcohol, sensaciones diferentes

La mayoría de las personas describen los efectos del alcohol de una forma muy parecida:

  • la cerveza ayuda a relajarse;
  • el vino crea un ambiente más tranquilo e íntimo;
  • las bebidas fuertes provocan antes una sensación de energía o una euforia intensa.

Estas percepciones no son solo una creencia popular. Un amplio estudio realizado en el Reino Unido con casi 30.000 participantes mostró que diferentes tipos de bebidas se asocian con emociones distintas. Los destilados se relacionaron más con la confianza y el aumento de energía, la cerveza con la relajación y el vino tinto con la calma e incluso con la somnolencia.

Es importante entender que se trata de la percepción de los participantes y no de una prueba de que una bebida provoque directamente una emoción concreta.

El verdadero secreto es la velocidad de la intoxicación

Lo que más influye es la rapidez con la que el alcohol llega al torrente sanguíneo.

El vodka tiene una alta concentración de alcohol y casi no contiene otros compuestos que retrasen su absorción. Por eso sus efectos suelen aparecer antes y sentirse con más intensidad.

El coñac, el whisky o el brandy también son bebidas fuertes, pero son destilados que contienen otros compuestos naturales capaces de modificar ligeramente la velocidad de absorción del alcohol. Por eso la embriaguez suele sentirse más gradual.

Por qué la cerveza parece más «suave»

La cerveza no es solo alcohol: también contiene mucha agua, carbohidratos y líquido. Esto hace que el estómago se vacíe más lentamente y que el alcohol llegue a la sangre de forma menos brusca.

Por eso muchas personas sienten primero una sensación de relajación y no un «golpe a la cabeza» inmediato.

Eso sí, hay un detalle importante: varias cervezas seguidas hacen que la cantidad total de alcohol aumente muy rápido.

El champán embriaga más rápido de lo que parece

Los vinos espumosos tienen una característica especial: las burbujas.

El dióxido de carbono acelera el paso del alcohol del estómago al intestino, donde se absorbe con mucha rapidez. Por eso el champán suele hacer efecto antes de lo esperado, incluso teniendo menos graduación que el vodka.

El aperitivo, el héroe olvidado de la noche

La fisiología confirma una regla sencilla: beber con el estómago vacío intensifica los efectos del alcohol.

Mientras hay comida en el estómago, el alcohol permanece allí durante más tiempo. Además, el organismo produce una enzima llamada alcohol deshidrogenasa, que empieza a descomponer parte del etanol antes de que llegue a la sangre.

Por eso incluso un tentempié ligero —queso, una manzana, un bocadillo o un puñado de frutos secos— ayuda a que la embriaguez aparezca de forma más gradual.

Por qué la misma bebida no afecta igual a todo el mundo

La forma en que una persona se embriaga depende de muchos factores:

  • peso corporal;
  • velocidad del metabolismo;
  • sexo y edad;
  • nivel de cansancio;
  • cantidad de comida;
  • la velocidad a la que se bebe.

Por eso dos personas pueden beber exactamente la misma cantidad de vino y experimentar efectos completamente diferentes.

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