Años de cultura fitness, portadas de revistas y fotografías perfectas en las redes sociales han creado la sensación de que existe una fórmula universal de atractivo: un hombre debe tener abdominales marcados, hombros anchos y un mínimo porcentaje de grasa corporal, mientras que una mujer debería tener una figura de modelo con proporciones perfectas.
Pero la realidad resultó ser mucho más interesante.
Un nuevo estudio ha demostrado que las personas no siempre eligen cuerpos extremadamente atléticos. De hecho, muchos hombres y mujeres consideran atractivas las figuras que se ven naturales, reales y alejadas de la imagen de alguien que pasa dos horas diarias entrenando en el gimnasio.
La conclusión principal es sencilla: el atractivo no es una competición por tener el menor porcentaje de grasa o la mayor cantidad de abdominales visibles.
Las mujeres no buscan al «hombre perfecto de gimnasio»
La imagen masculina que durante décadas ha promovido la cultura popular ha sido prácticamente siempre la misma: gran altura, hombros enormes, músculos definidos y un cuerpo de atleta profesional.
Pero cuando se pidió a las personas que eligieran no a celebridades, sino simplemente diferentes tipos de cuerpos, los resultados fueron sorprendentes.
El físico masculino más valorado fue el de aproximadamente un 15% de grasa corporal.
Es el cuerpo de un hombre que tiene un aspecto deportivo:
- posee músculos desarrollados;
- muestra un buen tono físico;
- tiene cierta definición muscular;
- pero no parece excesivamente «seco».
No se trata de un culturista preparándose para una competición, con cada vena marcada bajo la piel, sino de una persona que se mantiene activa y cuida de sí misma.
El segundo lugar lo ocupó el físico con alrededor de un 20% de grasa corporal.
Es una figura mucho más común: un hombre que puede entrenar varias veces por semana, practicar deporte por placer, pero que no convierte toda su vida en una rutina de ejercicios y dietas.
Curiosamente, este tipo de cuerpo aparece con frecuencia entre hombres considerados atractivos por la sociedad: actores, deportistas fuera de temporada y protagonistas de series populares.
Un cuerpo demasiado perfecto también puede perder atractivo
Parece lógico pensar que cuantos más músculos haya, mejor será el resultado.
Pero los estudios demuestran que no siempre funciona así.
Un cuerpo extremadamente musculoso puede provocar en algunas personas no admiración, sino una sensación de exceso. A veces una forma física demasiado perfecta se interpreta como una señal de que alguien está demasiado obsesionado con su apariencia.
Por supuesto, esto no significa que a las mujeres no les gusten los hombres deportistas.
Los hombros anchos, una buena postura y la seguridad en uno mismo siguen siendo factores importantes de atractivo.
Pero la diferencia está en los detalles.
A muchas mujeres les atrae más un hombre que parece sano y seguro de sí mismo que alguien que parece vivir únicamente para mirarse en el espejo.
Por qué a los hombres también les gustan las mujeres con formas naturales
Cuando se trata de cuerpos femeninos, los resultados fueron todavía más interesantes.
La opción más popular fue una figura con aproximadamente un 30% de grasa corporal.
A primera vista puede sorprender, ya que durante mucho tiempo la industria de la moda promocionó una imagen completamente diferente: un cuerpo extremadamente delgado, con poco volumen y casi sin grasa corporal.
Sin embargo, la mayoría de los hombres del estudio eligieron otro tipo de apariencia.
Se trataba de una mujer con formas naturales:
- líneas corporales suaves;
- silueta femenina;
- aspecto saludable;
- sin una delgadez extrema.
El segundo lugar fue para la figura con un 25% de grasa corporal y el tercero para la de un 35%.
En otras palabras, los cuerpos más valorados se parecían más a mujeres reales que a modelos de pasarela.
Y este es un punto importante.
Muchos hombres perciben el atractivo no solo a través de la delgadez, sino también mediante la sensación de feminidad, naturalidad y armonía.
Los porcentajes de grasa pueden ser engañosos
Existe un detalle fundamental: el mismo porcentaje de grasa corporal puede verse completamente diferente en un hombre y en una mujer.
El cuerpo masculino y el femenino funcionan de manera distinta.
Por ejemplo, un 15% de grasa en un hombre suele significar un físico definido y atlético.
En una mujer, ese mismo porcentaje puede dar una apariencia demasiado seca e incluso afectar negativamente a la salud.
El organismo femenino almacena naturalmente más tejido graso, y esto es una característica normal.
Por eso, el atractivo no puede evaluarse únicamente mediante cifras.
En los hombres, un rango saludable suele situarse aproximadamente entre el 10 y el 20% de grasa corporal, mientras que en las mujeres se encuentra alrededor del 20–30%.
Y precisamente estos valores naturales son los que con mayor frecuencia coinciden con aquello que las personas consideran bello.
Por qué nos atraen determinados tipos de cuerpo
Los científicos explican nuestras preferencias no solo por la cultura, sino también por la evolución.
En los hombres, las mujeres pueden sentirse atraídas por señales de fuerza y salud:
- hombros anchos;
- una constitución fuerte;
- seguridad física.
Históricamente, estas características estaban relacionadas con la capacidad de proteger y proporcionar seguridad.
Los hombres, por su parte, suelen sentirse atraídos por señales de salud y vitalidad en las mujeres. Las formas más suaves pueden percibirse como un indicador natural de feminidad.
Pero la naturaleza no suele favorecer los extremos.
Un cuerpo demasiado delgado puede interpretarse como una señal de falta de recursos, mientras que una musculatura excesivamente desarrollada puede parecer poco natural.
Por eso la mayoría de las personas eligen intuitivamente el equilibrio.
El físico es solo una parte del atractivo
Otra conclusión importante del estudio es que el cuerpo realmente importa, pero nunca funciona separado de la personalidad.
En los hombres, el atractivo suele verse reforzado por:
- confianza en uno mismo;
- inteligencia;
- sentido del humor;
- estatus social;
- capacidad de comunicación.
Los estudios muestran que las mujeres no solo prestan atención al aspecto físico de su pareja, sino también a su estabilidad, carácter y capacidad de ser una persona confiable.
Y al contrario: un físico perfecto no puede compensar la falta de personalidad.
Un hombre con abdominales impecables, pero sin seguridad ni carisma, puede perder frente a alguien con un cuerpo más común, pero que sabe ser interesante, comunicarse y dejar una impresión fuerte.

