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Vitamina K: el as bajo la manga para la salud masculina del que casi nadie habla

Puedes explicar sin dudar para qué sirven las proteínas, por qué conviene tomar omega-3 o cómo funciona la creatina. Pero si alguien te pregunta por la vitamina K, es muy probable que respondas algo como: «Creo que tiene que ver con la coagulación de la sangre…».

Puedes explicar sin dudar para qué sirven las proteínas, por qué conviene tomar omega-3 o cómo funciona la creatina. Pero si alguien te pregunta por la vitamina K, es muy probable que respondas algo como: «Creo que tiene que ver con la coagulación de la sangre…».

Y no es de extrañar. Durante años, la vitamina K ha permanecido a la sombra de otras vitaminas mucho más populares, como la C, la D o las del grupo B. Sin embargo, en los últimos años ha empezado a captar cada vez más la atención de médicos e investigadores. Y no se trata de una moda pasajera.

Resulta que esta vitamina, poco conocida por muchos, puede influir en la fortaleza de los huesos, la salud del corazón, la velocidad de recuperación tras una lesión e incluso en la forma en que el organismo utiliza el calcio. En pocas palabras, es uno de esos nutrientes sin los que el cuerpo masculino no puede rendir al máximo.

Una vitamina pequeña con un enorme potencial

La vitamina K pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles. Esto significa que se absorbe junto con las grasas y no simplemente atraviesa el organismo, como ocurre con algunas otras vitaminas.

La mayoría de las personas solo conoce una de sus funciones: ayudar a la coagulación de la sangre. Gracias a ello, incluso los cortes pequeños suelen dejar de sangrar rápidamente.

Pero eso es solo la punta del iceberg.

Sin una cantidad suficiente de vitamina K, el organismo no puede activar determinadas proteínas responsables de:

  • una correcta coagulación sanguínea;
  • la formación de un tejido óseo fuerte;
  • la distribución adecuada del calcio en el organismo;
  • el mantenimiento de la salud de los vasos sanguíneos;
  • la reparación de los tejidos tras una lesión.

En otras palabras, esta vitamina actúa en varios frentes esenciales al mismo tiempo.

No toda la vitamina K es igual

En realidad, existen dos formas principales de esta vitamina.

La vitamina K1 procede principalmente de las verduras de hoja verde, como las espinacas, la col, el brócoli, la lechuga y otras hortalizas de hoja. Es la responsable de la coagulación normal de la sangre.

La vitamina K2 desempeña una misión aún más interesante. Ayuda a que el calcio llegue exactamente donde debe estar: a los huesos y los dientes, en lugar de acumularse en los vasos sanguíneos u otros tejidos blandos.

Además, la K2 ayuda al organismo a aprovechar mejor la vitamina D. Esto resulta especialmente importante para los hombres que entrenan con regularidad o cuidan de su salud.

Por qué cada vez se habla más de ella

En los últimos años, el interés por la vitamina K ha crecido de forma considerable.

La razón es sencilla: los estudios muestran que puede influir no solo en la coagulación de la sangre, sino también en procesos directamente relacionados con la longevidad.

Los científicos han centrado su atención en dos proteínas fundamentales.

La primera es la osteocalcina, que ayuda a incorporar el calcio al tejido óseo.

La segunda es la proteína Matrix Gla (MGP), cuya función consiste en evitar que el calcio se acumule en los vasos sanguíneos.

En pocas palabras, la vitamina K ayuda a que el calcio llegue al lugar donde aporta beneficios y no donde puede causar problemas.

Si entrenas, esta información es para ti

La mayoría de los hombres que van al gimnasio piensan en las proteínas, los aminoácidos o el magnesio.

Muy pocos recuerdan la vitamina K.

Y es un error.

La fortaleza de los huesos no depende únicamente de la cantidad de calcio. El organismo también debe saber utilizarlo correctamente.

Ahí es donde entra en juego la vitamina K.

Algunos estudios indican que un consumo adecuado de vitamina K se asocia con una mayor densidad mineral ósea y un menor riesgo de fracturas.

Eso significa no solo menos lesiones, sino también una recuperación más rápida y un regreso antes a los entrenamientos tras un esfuerzo físico intenso.

El corazón también te lo agradecerá

Otro ámbito que los investigadores estudian intensamente es la salud cardiovascular.

Los resultados preliminares son prometedores: la vitamina K2 podría ayudar a mantener la elasticidad de los vasos sanguíneos y prevenir la acumulación no deseada de calcio en sus paredes.

No obstante, los investigadores subrayan que aún son necesarios estudios clínicos más amplios para llegar a conclusiones definitivas.

Aun así, ya está claro que el papel de esta vitamina es mucho más amplio de lo que se pensaba hace apenas unos años.

Señales que pueden indicar una deficiencia

Una deficiencia grave de vitamina K no es frecuente, pero conviene prestar atención si notas:

  • hematomas que aparecen con demasiada facilidad;
  • pequeños cortes que tardan mucho en dejar de sangrar;
  • sangrado frecuente de las encías;
  • cicatrización lenta de las heridas;
  • disminución de la resistencia ósea o fracturas frecuentes.

Por supuesto, estos síntomas también pueden deberse a otras causas. Pero si se repiten con frecuencia, conviene consultarlo con un médico.

Un dato curioso que sorprendió incluso a los científicos

Fue precisamente un estudio reciente el que volvió a poner la vitamina K en el centro de atención.

Se descubrió que los recién nacidos varones reciben con mayor frecuencia una inyección de esta vitamina que las niñas.

La razón no tiene nada que ver con las diferencias entre ambos sexos.

En la mayoría de los países se recomienda administrar vitamina K a todos los recién nacidos inmediatamente después del nacimiento, ya que sus niveles naturales son muy bajos.

Sin embargo, los niños tienen más probabilidades de recibir la inyección porque en muchos hospitales es obligatoria antes de practicar la circuncisión. Por ello, los padres de los niños rechazan este procedimiento con menos frecuencia.

Dónde encontrar la vitamina K

Si llevas una alimentación variada, es perfectamente posible obtener suficiente vitamina K sin necesidad de suplementos.

Las mejores fuentes de vitamina K1 son:

  • espinacas;
  • brócoli;
  • col blanca y coles de Bruselas;
  • perejil;
  • verduras de hoja verde.

Fuentes de vitamina K2:

  • alimentos fermentados;
  • quesos curados;
  • yemas de huevo;
  • hígado;
  • algunos tipos de carne.
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