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Tu copia digital quizá ya está tomando decisiones por ti

Hace no mucho tiempo, la idea de crear una copia digital de una persona pertenecía exclusivamente a la ciencia ficción. Era el argumento de películas donde la inteligencia artificial estudiaba a la humanidad para algún día reemplazarla.

Hace no mucho tiempo, la idea de crear una copia digital de una persona pertenecía exclusivamente a la ciencia ficción. Era el argumento de películas donde la inteligencia artificial estudiaba a la humanidad para algún día reemplazarla.

Hoy, esa idea se ha transformado silenciosamente en algo muy distinto: una industria multimillonaria.

Y lo más inquietante es que no se trata de robots.

Se trata de ti.

Los simulacros: el nuevo petróleo de la era digital

En 2024 ocurrió un cambio tecnológico casi invisible entre el ruido mediático sobre la inteligencia artificial.

Dos experimentos clave modificaron radicalmente la forma en que entendemos el comportamiento humano — y hasta qué punto puede predecirse.

El experimento de Wuhan

Investigadores crearon modelos digitales de sociedades completas. No individuos aislados, sino grupos sociales enteros con hábitos, miedos, reacciones y patrones colectivos de decisión.

El objetivo era estudiar el llamado inconsciente colectivo, es decir, los mecanismos invisibles que influyen en multitudes, mercados y procesos políticos.

El experimento de Stanford

En Stanford, los científicos adoptaron un enfoque diferente. Construyeron simulacros digitales de personas individuales, basados en datos de ciudadanos considerados “promedio”.

El resultado fue sorprendente: los agentes digitales comenzaron a tomar decisiones casi idénticas a las de personas reales.

Estos estudios respaldaron una idea conocida como la hipótesis de la “habitación china inversa”: los algoritmos no solo imitan el pensamiento humano, sino que pueden reproducir patrones sociales de decisión.

La verdadera pregunta: ¿para qué sirve?

La respuesta es directa: poder y predicción.

La tecnología abre dos capacidades que antes solo imaginaban grandes corporaciones y estrategas políticos.

1. Predicción del comportamiento

Ahora es posible anticipar:

  • qué productos elegirá un consumidor;
  • cómo votará un grupo social;
  • cómo reaccionará el público ante un nuevo producto;
  • cómo responderá una sociedad ante una crisis.

Las réplicas algorítmicas humanas permiten probar escenarios futuros sin involucrar personas reales.

2. Ingeniería social

Si el comportamiento puede predecirse, también puede influirse.

Esto se conoce como ingeniería social a gran escala: diseñar entornos donde las decisiones parecen completamente personales, aunque hayan sido previamente modeladas.

Sin presión directa. Sin propaganda evidente. Solo una realidad optimizada.

La startup que podría cambiar las reglas del juego

Hace poco, la startup Simile salió del llamado modo stealth tras recibir más de 100 millones de dólares en inversión.

Entre sus inversores se encuentran algunas de las figuras más influyentes del sector tecnológico:

  • Fei-Fei Li, conocida como una de las grandes referentes de la IA;
  • Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI;
  • Adam D’Angelo, cofundador de Quora;
  • Scott Belsky, socio de A24 Films.

El objetivo de la empresa es crear plataformas basadas en agentes generativos, es decir, dobles digitales de personas reales.

Estos simulacros impulsados por IA pueden predecir el comportamiento de individuos, comunidades e incluso sociedades enteras en distintos escenarios.

Cuando el marketing deja de preguntar a las personas

La compañía CVS Health ya utilizó la plataforma de Simile para estudios de mercado.

Pero en lugar de encuestar a clientes reales, trabajó con sus gemelos digitales de comportamiento.

El sistema permitió determinar:

  • qué productos colocar en los estantes;
  • cómo se vendería el inventario disponible;
  • cómo reaccionarían los consumidores antes del lanzamiento.

Investigaciones que antes requerían meses fueron reemplazadas por modelado conductual mediante IA en cuestión de días.

Como señala menscult.net, las empresas están pasando del análisis del pasado a la simulación del futuro.

Dónde se aplicará esta tecnología

  • desarrollo de productos;
  • estrategias políticas;
  • predicción de procesos judiciales;
  • planificación sanitaria;
  • gestión de crisis sociales.

Según información no oficial, Simile también explora herramientas avanzadas de influencia social, aunque no lo confirma públicamente.

La pregunta más incómoda

Si un algoritmo puede predecir tus decisiones…

¿quién las está tomando realmente?

Nos gusta creer en el libre albedrío. Pero si un modelo digital puede anticipar lo que comprarás, apoyarás o desearás, quizá parte de nuestras elecciones siempre ha sido pura matemática del comportamiento.

El futuro ya no intenta reemplazar al ser humano.

Está aprendiendo a calcularlo con anticipación.

¿Qué es un simulacro digital humano?

Un simulacro digital es un modelo algorítmico capaz de reproducir patrones de comportamiento y toma de decisiones humanas.

¿Para qué se crean copias digitales de personas?

Principalmente para predecir comportamientos, realizar estudios de mercado y modelar procesos sociales y políticos.

¿Qué es la ingeniería social a gran escala?

Es la capacidad de influir en decisiones colectivas mediante la predicción y el diseño de entornos de decisión.

¿Quién invierte en estas tecnologías?

Importantes investigadores de IA, emprendedores tecnológicos y fondos internacionales de capital de riesgo.

¿Son peligrosas las copias digitales humanas?

La tecnología ofrece grandes ventajas, pero también plantea riesgos éticos al permitir no solo analizar, sino potencialmente influir en el comportamiento humano.

Tu copia digital quizá ya está tomando decisiones por ti
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