Existe un género especial de la vida de oficina: la reunión en la que no se decide nada, pero tu presencia es obligatoria. El orden del día es difuso, el sentido parece venir de otra dimensión, y tú piensas: «Podría estar en cualquier otro lugar, pero estoy aquí».
El teléfono no ayuda — es demasiado evidente. El aburrimiento, en cambio, te mira directamente a los ojos. Así que solo queda una herramienta de supervivencia: la imaginación.
Aquí tienes 12 formas de atravesarlo con el mínimo daño mental y el máximo humor interno.
Estilista de oficina
Viste mentalmente a tus compañeros: uno como vikingo, otro como presentador de televisión, otro como personaje de serie policial. Lo difícil es no reír cuando tu jefe se convierte en pirata.
Bingo del aburrimiento
Dibuja una cuadrícula y escribe frases como:
- “alinear equipos”
- “sinergia”
- “otra reunión más”
Gana quien primero piense: “esto es una broma”.
Traductor corporativo
Traduce todo al lenguaje humano:
- “optimización de procesos” = “hacemos lo mismo, pero más barato”
- “eje estratégico” = “aún no lo sabemos”
Serie de oficina
Asigna roles: protagonista (tú), antagonista KPI, el que habla sin decir nada, y el misterioso silencioso que inquieta a todos.
Agente observador
Analiza a la gente como un espía: gestos, reacciones, miradas. En poco tiempo ya sabes quién está cansado, quién miente y quién está mentalmente de vacaciones.
Acotaciones de autor
Añade mentalmente notas teatrales:
- “Juan (convencido sin pruebas) propone una idea revolucionaria”
- “María (arrepentida de haber venido) asiente”
Director de memes
Imagina una presentación de la reunión en forma de memes. Spoiler: la mitad serían caras de “¿qué hago aquí?”.
Noticias internas
Comentario mental:
“Nueva reunión sin resultados. No hay heridos, salvo el sentido común.”
Marcas de la cordura
Cada vez que la conversación vuelve a lo mismo, haz una marca mental. Al final tendrás un registro arqueológico del absurdo.
Juego de muletillas
Cuenta “en realidad”, “digamos”, “tipo”. Nivel avanzado: penalización mental por cada repetición.
El eslabón débil
Después de cada ronda, elige mentalmente quién debería salir del proceso. A veces es obvio en el primer minuto.
Buscar un aliado
Encuentra a alguien que ya haya renunciado mentalmente a la reunión. Una mirada basta: ya sois aliados.

