¿Alguna vez te has preguntado cuánto te respetas a ti mismo? Probablemente rara vez. Y es una lástima, porque tu confianza, tus éxitos e incluso tus relaciones personales dependen en gran medida de ello. La falta de autoestima se manifiesta en muchos pequeños detalles que quizá ni notes.
Veamos juntos cuáles hábitos indican que es hora de trabajar en ti mismo.
Permites que otros te digan qué hacer
Si siempre pones los deseos de los demás por encima de los tuyos y nunca defiendes tus límites, esa es la primera señal de alerta. ¿Quieres ser feliz y alcanzar tus objetivos? Deja de permitir que otros controlen tu vida.
Ignoras tu intuición
Tu intuición no se equivoca al indicarte la dirección correcta. Pero si la ignoras o la consideras insignificante, significa que dudas de ti mismo. Escucha tu voz interior: es una señal de fuerza y confianza.
Permites que otros se aprovechen de tu bondad
Sí, ayudar y apoyar a los demás es positivo. Pero si te usan una y otra vez y das más de lo que recibes, es una señal clara de baja autoestima. Aprende a poner tus propios intereses primero.
Reprimes tus emociones
Las emociones reprimidas se acumulan y pueden «explotar» en el momento equivocado. Una persona que se respeta reconoce sus sentimientos y los vive, en lugar de esconderlos bajo la alfombra.
Asumes demasiadas responsabilidades
¿Prometes hacer de todo sin pensar en tus capacidades? Tarde o temprano decepcionarás a los demás y a ti mismo. Aprende a decir «no» y conoce tus límites.
Postergas tus sueños
Si constantemente pospones incluso los deseos pequeños, mientras haces cosas para los demás sin pensarlo, es momento de detenerse. Tus sueños son importantes: realizarlos comienza con el respeto hacia ti mismo.
Eres demasiado estricto contigo mismo
Ves millones de defectos y casi ninguna virtud. Deja de ser tu crítico más severo. Sé tu aliado y tu mejor amigo.
Te enfadas y te preocupas con frecuencia
¿Te enfadas por cosas pequeñas y no entiendes por qué? Esto es un signo de malestar interno y baja autoestima. Analiza lo que te irrita y cambia tu enfoque de la vida.
Te gusta juzgar a los demás
Si constantemente encuentras defectos en otros y los señalas abiertamente, refleja tu actitud hacia ti mismo. El resultado: negatividad, soledad y malestar moral.
Buscas aprobación
Si necesitas constantemente elogios y confirmación de tu valor, significa que tu confianza depende de la opinión de los demás. Detén esto: aprende a respetarte a ti mismo sin depender del juicio ajeno.
Caes en relaciones tóxicas
La baja autoestima te hace vulnerable a personas tóxicas. Aprende a defender tus límites, decir «no» y no tolerar malos tratos por aprobación o amor.
Piensas que no puedes hacer nada bien
Eres demasiado exigente contigo mismo y quieres lograrlo todo de inmediato. El resultado: decepción y sensación de fracaso. El camino correcto es comprender tus valores, avanzar a un ritmo cómodo y desarrollar tus cualidades sin prisa.

