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VIDA

Conspiraciones, el Sistema y yo – El héroe en un mundo donde todos me deben algo

Existe un grupo particular de individuos que, en lugar de comenzar su día con café, se deleitan con una nueva dosis de teorías de conspiración global. Afirman saber todo: quién controla el mundo, por qué nos implantan chips a través de nuestras teteras y por qué la vecina de arriba es una agente secreta del Sistema. Su superpoder es saber mucho pero no hacer nada.

Existe un grupo particular de individuos que, en lugar de comenzar su día con café, se deleitan con una nueva dosis de teorías de conspiración global. Afirman saber todo: quién controla el mundo, por qué nos implantan chips a través de nuestras teteras y por qué la vecina de arriba es una agente secreta del Sistema. Su superpoder es saber mucho pero no hacer nada.

A los fracasados les encantan estas teorías porque, sin ellas, son solo una línea en un pasaporte.

¿Qué es ese temido Sistema?

El Sistema es el villano perfecto. Es culpable de todo:

  • De que no seas Elon Musk

  • De que una mujer eligiera a otro

  • De que gotee el grifo del baño

  • Y de que en el viejo piso de la abuela, el papel pintado tenga dinosaurios

Este Sistema tiene muchos disfraces:

  • El jefe que "no valora tu genialidad" y "no reparte miles de millones"

  • La mujer que "solo quiere aprovecharse"

  • El gobierno que "lo quita todo y no da nada"

Pero la verdad es que el Sistema no está detrás de tus recursos. Porque, hermano… aún no tienes ninguno.

¿Y los hombres fuertes?

Los hombres de verdad no se quejan. Entienden una verdad simple:

Sí, la sociedad está basada en explotación mutua.
Y sí: o juegas el juego, o te escondes en la excusa de "todo está mal y todos tienen la culpa".

Pagar impuestos, mantener una familia, trabajar, perder... no son tragedias. Son partes del juego adulto.
Llorar por el “sistema” es como quejarse de que tus piezas de ajedrez no disparan.

El éxito – cuando te usan, pero tú también puedes usar

Los hombres fuertes saben:

No importa quién te use ni cómo. Lo que importa es lo que obtienes a cambio.

¿Quieres independencia?
Entonces conviértete en alguien de quien otros dependan.
No te escondas, no llores, no digas que te “frenan las alas”. Ábrelas. Con fuerza, inteligencia, trabajo, acción.

Y entonces, hermano, no temerás que “te quiten algo”. Porque el poder real no se roba — se compra. Al precio que tú pongas.


Un hombre no es quien teme al Sistema, sino quien sabe cómo aprovecharlo.

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